Este primer capítulo trata de la relación que en los procesos creativos tienen lenguajes tales como el natural, el técnico, el formal y el icónico. También considera el grado de complejidad en el logro de los aprendizajes prescriptivos y emergentes y, como ejemplos ilustrativos, describe los tipos de aprendizajes obtenidos por Kepler y Galileo al estudiar el movimiento, el desarrollo creativo del pensamiento científico y filosófico de Einstein y algunos programas de aprendizajes basados en competencias. Finalmente, en relación con el estudio de la radiación del cuerpo negro, se consideran distintas actividades de aprendizaje que corresponden a las indicaciones de tres teorías del aprendizaje: la conductista, la cognoscitiva y la constructivista.
¿Por qué es importante ser creativo? ¿Qué y cómo necesitamos aprender para ser creativos?
Ser creativo es tener la capacidad de crear algo nuevo, diferente, original, generalmente inesperado. La evolución cognitiva del ser humano ha sido tarea de creadores, quienes han cambiado las circunstancias del presente para construir mejores futuros.
Para poder crear hay que aprender. Primero imitar y repetir lo básico para luego aplicar y sentir la satisfacción de vencer retos y avanzar en lo que se piensa, dice y hace. Crear algo, aunque sea sencillo, para unos será difícil y para otros intrascendente. Sin embargo, quien sea incapaz de crear por sí mismo simplemente llenará de polvo lo que tiene acumulado en la bodega de la memoria.
El individuo creativo manifiesta apertura a la exploración, la experimentación y la comunicación, haciendo después lugar para la evaluación; juega con las ideas, ejerce la voluntad de asumir riesgos, acepta enfrentarse a la ambigüedad y lo desconocido. Además, manifiesta concentración y persistencia; busca armonías entre contrarios, entiende el nosotros en tanto congruencia entre el nos y los otros, respeta la tolerancia y la divergencia sin caer ni en el dogmatismo ni en la complacencia. Aprende a aprender y no teme equivocarse porque corrige y avanza.
Existe una muy abundante literatura acerca de la creatividad, tanto desde el punto de vista filosófico, como del psicológico, pedagógico y artístico o cultural. En esta sección seleccionamos tres aspectos: (a) Definiciones del proceso creativo, (b) Características del proceso creativo y (c) Fases del aprendizaje para desarrollar procesos creativos. Al final del capítulo incluimos las correspondientes referencias.
(a). Definiciones del proceso creativo.
(b). Características del proceso creativo.
Se ha señalado que la enseñanza de la creatividad promueve el desarrollo de personas con talentos múltiples, que funcionan efectivamente y son competentes en el desempeño de sus actividades. Existen dos criterios para medir el grado de creatividad: el alcance que tiene un producto en términos de la reestructuración mental que produce en el universo del conocimiento y la amplitud de las áreas de aplicabilidad donde se manifiesta su impacto. En particular, uno de los primeros estudios psicométricos de la creatividad fue el de Guilford (1967), quien construyó y aplicó varias pruebas basadas en el desempeño. Según Torrance (1962) las variables más frecuentemente utilizadas para medir la creatividad son: la fluidez, la flexibilidad, la originalidad, la elaboración, la sensibilidad, la redefinición, la abstracción y la síntesis.
Para algunos autores el acto creativo pasa por las siguientes etapas: perplejidad, trabajo mental, incubación, comprensión y verificación–refinamiento; mientras que para otros sólo requiere de preparación, incubación, iluminación y verificación (Taylor 1983). También hay quien considera que en la creatividad se presentan, de manera nueva, original y flexible, ciertas combinaciones de informaciones previamente adquiridas y que en ello intervienen flujos de ideas, asociaciones y expresiones (Williams, 1966).
Uno de los primeros modelos del proceso creativo, propuesto por Wallas (1926), comprende cinco etapas: preparación, incubación, intimación, iluminación y verificación. Wallas consideró la creatividad como consecuencia del proceso evolutivo en los humanos para adaptarse rápidamente a los entornos cambiantes. Mientras que Alfred Edward Taylor (1901) analizó cinco formas de creatividad de acuerdo con los siguientes niveles: el expresivo, el productivo, el inventivo, el innovador y el emergente.
(c). Fases del aprendizaje para desarrollar procesos creativos.
Para crear hay que pensar y pensar no es repetir pensamientos. Hay que aprender a captar y organizar conceptos y relaciones conceptuales con el fin de darles estructura comprensible y funcionalidad práctica. Es un proceso que avanza en profundidad y crece en extensión a medida que se tiene un mayor dominio en el uso de determinados lenguajes, se obtienen resultados más satisfactorios y mejores procedimientos.
Koestler (1959) propuso las siguientes fases en el desarrollo de la creatividad en correspondencia con los estados de consciencia: la fase lógica donde se formula el problema, se recopilan datos y se buscan soluciones; la fase intuitiva donde se vuelve a elaborar el problema y se aborda una nueva solución con opciones más maduras hasta que se produce la iluminación cuando se alcanza la solución, y la fase crítica donde se analiza la solución, invento o descubrimiento y se verifica su validez.
De acuerdo con Karmiloff-Smith (1992), en el proceso de redescripción representacional “la información implícita se convierte en conocimiento explícito”. Seguir las siguientes fases de dicho proceso puede servir para desarrollar representacionas adecuadas de los modelos que describen determinados procesos, como en el siguiente ejemplo: se trata de determinar las condiciones en que hierve el agua en una localidad a cierta altura sobre el nivel del mar.
Fase 1. Para explicar el fenómeno de ebullición se parte del conocimiento de que tal fenómeno se debe a que el agua pasa del estado líquido al gaseoso por efecto del calentamiento del líquido. Seguramente ya se han tenido experiencias que muestran que mientras más líquido ha de evaporarse más tiempo tiene que calentarse el líquido o bien debe aumentar la temperatura de lo que calienta. Este es un conocimiento implícito que indica que para alcanzar la ebullición es necesario aumentar la temperatura del líquido con el fin de acelerar el movimiento de moléculas del líquido. Sin embargo, tal vez no se entienda muy bien cómo el tiempo que tarda en hervir el agua depende de la temperatura del líquido y del lugar de observación. Esto es una indicación de que hay fallas en el proceso representacional.
Fase 2. Según el modelo cinético de los gases, el cuadrado de la velocidad del movimiento de las moléculas de un fluido (líquido o gas) determina estadísticamente su temperatura. Mientras más tiempo se calienta el agua más aumentará su temperatura y más pronto hervirá el agua. Sin embargo, hay datos de que la temperatura de ebullición es distinta según sea la altura sobre el nivel del mar; es decir, cuando la presión atmosférica cambia. El proceso representacional está incompleto.
Fase 3. Para describir de manera más completa la representación del proceso de ebullición hay que tomar en cuenta que para que se produzca la evaporación del agua sus moléculas deben salir de la fase líquida y moverse libremente en la fase gaseosa y para ello tienen que vencer la presión de la atmósfera que se los impide. La presión (fuerza por unidad de superficie) que ejercen las moléculas del aire sobre la superficie de un líquido es mayor al nivel del mar porque ahí la atmósfera pesa más, porque más capas de aire dificultan la liberación de las moléculas de agua para hacer posible la transición de fase líquido-vapor que caracteriza a la ebullición. En tales circunstancias, la representación interna es completa y es consistente con los datos externos que toman en cuenta el efecto de la presión atmosférica.
Aproximadamente en los años 385- 387 AC, en el norte de Atenas, en un lugar destinado al dios Academus o Hecademus, había un gimnasio al que asistía un discípulo de Sócrates llamado Aristocles (el mejor y más renombrado), quien luego fue identificado con el apodo de Platón, porque sus compañeros luchadores así lo caracterizaron por ser ancho y de constitución robusta (Durant, 1966, Vol. 2, p. 510). Ahí Platón fundó la Academia, una institución dedicada al aprendizaje y a la investigación de las matemáticas y la filosofía, donde se enseñaba y discutía en griego antiguo. En el portal de la Academia estaba inscrita la siguiente advertencia: “Aγεωμέτρητος μηδείς εἰσίτω: ageometretos medeis eisito”; es decir, “no entren aquí quienes no sepan geometría”; dicho de otra manera “que nadie entre aquí si no entiende el lenguaje de la geometría”. Esto lo expresó de manera visual Rafael Sanzio (1483 – 1520) en su famoso cuadro La Escuela de Atenas, y de manera escrita el científico Bernal (1901-1971):
La ciencia moderna se deriva directamente de la ciencia Griega, la cual proporciona un esquema, un método y un lenguaje. Todos los problemas a partir de los cuales ha crecido la ciencia moderna fueron formulados por los griegos.
John Desmond Bernal, Science in History, Volume 1
Hoy las circunstancias han cambiado en muchos aspectos, de manera que esquemas, métodos y lenguajes son diferentes a los que caracterizaron a los griegos en la antigüedad. Sin embargo, en todos los casos el manejo de lenguajes sigue siendo primordial para lograr la interacción efectiva entre la disciplina que se enseña (los contenidos temáticos: C), a quienes se les enseña (los estudiantes: E) y quienes la enseñan (los maestros: M). Los elementos C, E y M son los vértices del llamado triángulo educativo (Fig. 1.1).
Fuente: elaboración propia de los autores.
Figura 1.1: Cuatro lenguajes y sus funciones como componentes del proceso de interacción entre los elementos del triángulo educativo formado por maestros (M), estudiantes (E) y contenidos (C).
También han evolucionado los métodos de enseñanza, los cuales superan a la tradicional clase presencial donde el maestro habla y escribe mientras los estudiantes escuchan y a veces escriben. Antes y ahora sigue siendo crucial que los estudiantes aprendan ciertos lenguajes para responder a sus necesidades, intereses y posibilidades. Necesitan ser creativos y no limitarse a recibir y registrar información de contenidos en los escenarios donde aprenden contenidos temáticos, desarrollan habilidades y construyen valores. Educarse es aprender y llegar a ser creativo. Este proceso requiere, al menos, poder leer y escribir textos escritos; comprender su lenguaje para interpretarlos.
Con propósitos de comunicación, las interacciones entre los elementos del mencionado triángulo educativo hacen uso de lenguajes tales como los siguientes:
El lenguaje natural corresponde a nuestra lengua materna, utilizada cuando describimos hechos para comunicar lo que percibimos y deseamos.
El lenguaje técnico contiene términos específicos de la disciplina en cuestión que permite la especificación de conceptos y de relaciones conceptuales a partir de las cuales planteamos el tipo de dificultades y problemas cognitivos que debemos abordar en nuestra comunicación.
El lenguaje formal emplea símbolos y expresiones matemáticas para la explicación de fenómenos, explícita los argumentos necesarios para la comprensión de la comunicación.
El lenguaje icónico comprende elementos gráficos que sirven en la presentación de resultados mediante dibujos, esquemas, diagramas, tablas, figuras, películas, videos, simulaciones y otros elementos de visualización. Un ícono es un signo que mantiene una relación de semejanza con el objeto o circunstancia que representa; se le utiliza como sinónimo de figura o símbolo.
Las transiciones entre estos tipos de lenguajes nos permiten definir los siguientes procesos:
Cuando se comunican en forma escrita procesos tales como la descripción de hechos, la especificación de conceptos, la explicación de fenómenos y la presentación de resultados, lo que comparte el autor del texto es algo que quiere sea captado por el lector. Generalmente los textos escritos que contienen información y conocimientos se apoyan en evidencias de lo nuevo o en referencias a lo conocido y publicado, todo lo cual debe ser accesible, útil y comprensible al lector.
Nos orientamos, buscamos y encontramos en un mundo de imágenes. Nuestras visiones en el espacio Euclidiano de tres dimensiones evolucionan en el tiempo. Se trata de conceptualizar, comunicar e interpretar lo que ocurre en tres dominios: en la mente donde se gesta el diseño del creador de textos, en el plano del papel o de la pantalla de la computadora donde se proyectan representaciones simbólicas de objetos o eventos, y en el ciberespacio de las redes telemáticas donde se intercambian y utilizan representaciones de datos, informaciones y conocimientos, así como en el mundo de las publicaciones escritas: libros, revistas, noticieros, correspondencia, ….
La vida es representación e interpretación, visualización y aprendizaje. En la tradición lógico-filosófica la semiótica se refiere al estudio de los signos en los lenguajes y comprende la sintaxis (las propiedades de las expresiones), la semántica (el estudio de los significados) y la pragmática (las relaciones entre las expresiones y sus usos).
Muchas manifestaciones del ser humano se expresan en forma de textos a ser comunicados que luego de ser representados por medio de símbolos requieren ser interpretados. Todo texto maneja uno o más lenguajes que se expresan por medio de signos, como letras, símbolos, números, diagramas, figuras, gráficas, tablas, códigos, gestos… Al respecto, conviene analizar dicho proceso de comunicación en relación con el uso de recursos de sistemas semióticos, tal como lo propone Lemke (1998), quien establece un marco teórico para analizar el proceso de comunicación en términos del uso de múltiples sistemas semióticos.
Lemke considera que en la composición de textos se debe agregar al medio tradicional del lenguaje escrito, la función que cumplen los medios visuales. Según este autor, la atribución de significados es tanto un proceso material múltiple como una práctica social de tipo semiótico en que intervienen escritura y dibujo. Es semiótico porque se refiere al estudio de los signos en los lenguajes, concretamente en la comunicación escrita. La escritura no se limita a ser el registro gráfico de conjuntos de letras que forman palabras que son pronunciadas ni el dibujo es meramente la producción y/o reproducción de imágenes. Escribir es asunto de la “semiótica visual-grafológica-tipológica” y dibujar se refiere a la “semiótica gráfica-operacional-topológica”. La rica combinación de los procesos de escribir y dibujar corresponde a la combinación de lo tipológico con lo topológico.
Lo tipológico (de tipos: golpe o huella) se asocia tradicionalmente al manejo y selección de los elementos (tipos) que representan letras y símbolos usados en las imprentas para elaborar documentos escritos. Lo topológico (de topos: lugar) comprende tanto distintas formas de visualización que ilustran y ejemplifican lo que comunican los textos escritos, como la distribución y organización en el espacio de la página de los textos y las imágenes que le acompañan.
Para Lemke la ciencia es una red social de actores y actividades que sirven para construir puentes entre los sistemas de significados analíticos de la cultura y los subyacentes procesos materiales por medio de los cuales los organismos interaccionan con el medio ambiente. Lo primero, lo cultural, se basa en la combinación de diferencias y distinciones entre categorías que el lenguaje hace posible cuando atribuye significados de manera precisa y distintiva. Lo segundo, la materialidad del mundo natural está definida por interacciones humano-mundo y para su comprensión requiere de la introducción de formas para describir cambios continuos y variaciones combinadas. Es en el contexto anterior que Lemke considera que los conceptos científicos son híbridos semióticos, construcciones multimodales que contienen simultáneamente lo que es verbal-textual y tipológico y lo que es matemático-operacional y topológico.
Los conceptos científicos no se definen por la intersección de sus representaciones gráficas sino por la unión de los significados de dichas representaciones. Es la combinación de lo cultural con lo natural construido con la intervención de las matemáticas lo que nos permite establecer relaciones entre distintos actos semióticos y las huellas que dejan en sus correspondientes representaciones orales o escritas. Por eso Lemke dice que los géneros científicos son multimediales y que, para hacer ciencia, para hablar, leer y escribir acerca de ella, se deben combinar discursos verbales con ayudas visuales que presentan información organizada; lograr la construcción, comunicación e interpretación de argumentos lógicos.
Desde hace ya bastante tiempo, para tratar temas científicos es común el uso de representaciones gráfico-visuales tales como expresiones matemáticas, tablas con datos, diagramas, mapas, dibujos, fotografías; en épocas más recientes, añadiríamos las visualizaciones que nos permiten maravillas tecnológicas como la holografía, la tomografía y las simulaciones computacionales. El significado de lo visual podrá aclararse en forma aproximada con explicaciones habladas o escritas, pero de ninguna manera será tan completo ni profundo como la imagen misma; lo icónico no solo complementa al texto escrito, frecuentemente lo trasciende.
Lemke basa su análisis de semiótica multimedia en tres principios funcionales relacionados con los siguientes procesos que se conjugan para atribuir significados en un texto: la presentación en cierto formato, la orientación hacia determinado público con propósitos específicos y, la organización de contenidos estructurados. En relación con cada uno de estos principios, Lemke establece tres “metafunciones” lingüísticas que caracteriza por ser, respectivamente, ideacionales o representacionales, interpersonales o pragmáticas y textuales o composicionales.
Es debido a la interconexión entre las funciones semióticas antes descritas que en los textos científicos se relacionan y expresan en forma integrada elementos que conllevan significados complementarios, tales como palabras y figuras, frases y ecuaciones, explicaciones al pie de las imágenes y las imágenes mismas…. El significado de cada uno de estos elementos no se obtiene sólo de comprender lo que contienen, sino además se deriva de la ubicación y las relaciones intertextuales que guardan con otros elementos del documento mismo.
Conviene analizar el proceso de comunicación que generan los textos científicos en relación con el uso de recursos de sistemas semióticos, tal como lo propone Lemke. Este autor considera que escribir es asunto de una semiótica referida al texto de manera visual, grafológica y tipográfica; mientras que dibujar se refiere a una semiótica asociada con lo icónico en términos diagramáticos, operacionales y topológicos.
El intercalar lo visual con lo verbal da a los textos científicos algo del carácter de hipertexto donde unos elementos informativos se conectan con otros y la comprensión de la lectura puede hacerse desde diversos niveles, siguiendo trayectorias diferentes. Aquí lo tipológico (lo escrito) se une a lo topológico (lo dibujado), dándole al texto mayor claridad comunicativa y riqueza interpretativa. Al final de cuentas, todo texto comprende una narrativa, lo que usualmente corresponde a lo tipológico y representa una estructura conceptual que se apoya en lo topológico. Este es justamente el escenario apropiado para considerar la función de los lenguajes en la construcción de los aprendizajes.